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Animismo, el umbral de la religiosidad.

Posted by Daniel on 19:23 in , , ,

Animismo, el umbral de la religiosidad.



Os presento un comentario acerca del libro de Gonzalo Puente Ojea "Animismo, el umbral de la religiosidad." Este libro es un ensayo de la más alta categoría científica, es el conjunto de argumentos más contundente en contra de las tesis teológicas de la realidad. Constituye una lectura obligada para aquellos que les interese la antropología, la psicología, la sociología o la história, además de ser un puñal envenenado para las conciencias dormidas. ¡¡Despierten!!

Recomiendo absolutamente su lectura:

".......En 1859, Charles Darwin demolía con su teoría los cimientos de cualquier explicación sobre-natural acerca del desarrollo de la vida en El origen de las especies. Era un descubrimiento de implicaciones incalculables para el conocimiento humano, y no resulta acaso extraño que, apenas 12 años después, el antropólogo inglés E. B. Tylor (uno de los «padres» de esta disciplina), ofreciera su brillante «hipótesis animista» sobre el origen de las religiones en Primitive Culture. Hipótesis notable que ha resistido varios embates (tal como la evolución darwiniana) por coherencia y solidez.
El pensador y filósofo español Gonzalo Puente Ojea ha tomado el legado de Tylor en sus más celebradas obras y se dispone en Animismo a ponerlo a prueba una vez más, en un libro que se alza como imprescindible para aquéllos que busquen indagar en el muchas veces evitado y espinoso asunto del «nacimiento de lo religioso».
Puente Ojea, cuya pluma y vigor intelectual son una joya para el pensamiento hispano, quizá dilapidada por una escasa difusión, ha llevado su análisis sobre la «cuestión de Dios» por un sendero de rigor que alcanza una nueva cota en este libro. Para el ex embajador de España en el Vaticano, el área en la que se decide hoy tal cuestión está en «la errónea convicción, espontánea o discursiva, de que en el universo existen dos dimensiones o planos antitéticos de la realidad: el plano de la naturaleza y el plano metafísico de los espíritus o entes sobrenaturales». ¿Dónde está el error? En creer que, más allá de la materia, hay espíritus o almas.
Para Tylor, el homo sapiens, en sus primeros balbuceos intelectuales, interpretó una serie de fenómenos (visiones en los sueños de personas ya muertas o de su propia imagen viva) como la «prueba» de que existía una entidad inmaterial fuera del cuerpo.
Ese
es, según el antropólogo, el origen de todo sentimiento religioso, un origen espurio, aunque encomiable puesto que así el hombre intentaba esclarecer el mundo complejo que se le presentaba. A lo largo de su ensayo, Puente Ojea enfrenta la hipótesis tyloriana a otras posteriores (de Evans-Pritchard, Marett, Frazer, Eliade, Durkheim, Zubiri), para mostrar cómo la del antropólogo inglés sigue siendo la más acabada.
La idea de alma, tan frecuentada por la filosofía (piénsese, sino, en Platón, Descartes o Leibniz), sería ordeñada sobre todo por la teología (Agustín de Hipona, Tomás de Aquino), y, claro, por la religión. Ahora bien, si, como se desprende del «magistral edificio teórico» de Tylor, el alma no es más que una ficción, no tiene sentido siquiera postular a Dios. Para el pensador español, la antinomia teísmo-ateísmo es incompleta, y hoy debe hablarse más bien de religiosidad-irreligiosidad. Es que, según el autor, «un Dios sin almas sería como un pastor sin ovejas».

Ignacio Careaga Villalonga completa el análisis del embajador con un enfoque eminentemente antropológico, «ciencia en mano», para concluir que «el animismo original pertenece al desarrollo natural de la razón; pero el cambio efectuado del alma a un orden espiritual superior, es una desviación cultural forzada, que ha hecho encallar –y ha encallado– la nave del pensamiento humano, fuera de toda corriente racional».
Los autores muestran en el libro lo que el subtítulo de esta obra adelanta: el animismo es «el umbral de la religiosidad». En palabras de Puente Ojea: «Esta concepción de un dualismo ontológico dominó a la Humanidad hasta hoy, sumergiéndola en un espiritualismo religioso que todavía impide que la ciencia rasgue el velo oscurantista y supere la superstición que impide la realización de un gran proyecto ético fundado en una racionalidad integradora de toda la complejidad del ser humano, restaurando su unidad natural».

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